Bloque de Netanyahu carga contra los partidos árabes tras su histórico resultado electoral
El primer ministro Benjamin Netanyahu y sus aliados redoblaron sus ataques este jueves contra los partidos árabes israelíes que podrían ayudar a la oposición a lograr una mayoría tras las legislativas, acusándolos de haber recibido fondos de Catar.
Uno de los principales candidatos árabes rechazó esas acusaciones, así como Doha.
Tras el recuento de más del 90% de los votos, el bloque de Netanyahu aventaja al liderado por el centrista Gadi Eisenkot, su principal rival en la oposición, pero sin tener una mayoría. Las dos listas árabes, Raam y la Lista Unificada, obtuvieron el resultado más alto de su historia y podrían ser claves para la formación del nuevo Gobierno.
Las acusaciones contra los partidos árabes incrementan la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones, con la oposición acusando a Netanyahu de buscar deslegitimar los comicios para retrasar la toma de funciones del próximo Parlamento, en el que la coalición saliente probablemente no tenga mayoría.
También amenazan con sumir a Israel en una crisis política en un momento en el que la región está sacudida por un conflicto regional y Netanyahu sopesa una campaña militar contra Irán.
- Acusaciones "ridículas" -
El presidente israelí, Isaac Herzog, pidió que se investiguen los "elementos sospechosos" pero advirtió que no se debería estigmatizar a toda la comunidad árabe israelí, que votó masivamente para echar del poder al gobierno más conservador de la historia del país.
El dirigente de Raam, Mansur Abás, lo negó tajantemente: "No encontrarán nada porque no hay nada".
De su lado, la Lista Unificada consideró que las acusaciones de Netanyahu y su coalición "dejan al descubierto el miedo" del primer ministro ante el auge de las fuerzas árabes.
El miércoles por la noche, el jefe de la Comisión Electoral, Noam Sohlberg, había pedido a los servicios de inteligencia interior, el Shin Bet, que investigaran las acusaciones del Likud sobre financiación extranjera de la campaña.
No precisó qué partidos son sospechosos ni en qué elementos se basan esas acusaciones, ni tampoco mencionó los países extranjeros supuestamente involucrados, pero varios responsables y medios mencionaron a Catar, o incluso a Turquía, dos países que el gobierno israelí percibe como baluartes de un islam político hostil.
Catar rechazó cualquier injerencia en las elecciones. "Acusan a Catar de comprar a Benjamin Netanyahu, a la izquierda política israelí y ahora, en esta última campaña, al voto árabe (...) Estas acusaciones son tan ridículas como peligrosas", señaló el portavoz de la cancillería catarí, Majed al Ansari.
El propio Netanyahu ha estado bajo sospecha por acusaciones relacionadas con el emirato, después de que el año pasado dos de sus asesores fueran detenidos por, presuntamente, recibir pagos de ese país, donde Hamás tiene su oficina política.
- "Islamizar Israel" -
"Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío", afirmó el partido de Netanyahu, el Likud, en X, en una publicación que el primer ministro también compartió.
En campaña, Netanyahu atacó sin cesar a esas formaciones, a las que presentaba como una amenaza para la supervivencia de Israel.
Para el Likud, este caso supone un "atentado contra la democracia" destinado a "islamizar Israel y hacer caer el gobierno de derecha, y provocar una retirada y una derrota de Tsahal [el ejército israelí] en todos los frentes, empezando por Irán".
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, una figura clave de la extrema derecha del gobierno saliente, llamó a detener sin demora a los jefes de los partidos árabes "sospechosos de haber recibido dinero de Catar".
- Esperanza en el "diálogo" -
El día de los comicios, Netanyahu ya había acusado a Raam de intentar "robar las elecciones" tras la detención de tres hombres con sobres llenos de dinero cerca de un colegio electoral. Sin embargo, las autoridades electorales descartaron que se hubiera producido ningún fraude masivo.
Este jueves, el Likud consideró que ahora está "claro que ningún partido sionista puede ser autorizado a cooperar con Raam o con la Lista Unificada", pues eso pondría a "Israel en peligro".
Con el escrutinio a punto de terminar, la coalición de Netanyahu queda en primer lugar con 53 escaños proyectados, frente a los 48 que habría recabado el bloque de Eisenkot, pero ni uno ni otro logra la mayoría en el Parlamento, de 120 bancas.
Con 19 escaños, los partidos árabes podrían ser decisivos para que la actual oposición alcance el poder, aunque ese bloque se ha mostrado hasta ahora reticente a pactar una alianza con ellos.
Eisenkot, en tanto, declaró que las autoridades tienen el deber de investigar "cada denuncia" pero advirtió que no debería "instrumentalizarse" la situación para retrasar la entrada en funciones del nuevo Parlamento.
Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abás, expresó su esperanza en que la formación de un nuevo Ejecutivo favorezca la reanudación de "un diálogo" para que "Israel y Palestina puedan vivir con seguridad, estabilidad y paz".
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O.F.MacGillivray--NG